Con más de cuatro siglos de historia, Belém conserva importantes vestigios de la ocupación portuguesa en la Amazonía. El núcleo inicial de la ciudad surgió con la construcción del Fuerte del Presépio, en 1616, en la región conocida actualmente como Cidade Velha. Desde entonces, el municipio ha crecido hasta convertirse en una de las mayores metrópolis de la Amazonía brasileña.
El patrimonio histórico de Belém está presente en museos, iglesias, plazas, mercados y edificios que ayudan a narrar la historia de la región. Además de la zona continental, el municipio cuenta con decenas de islas que conforman el archipiélago de Belém, lo que contribuye a su riqueza medioambiental y paisajística.
La ciudad también se reinventa gracias a su marcada identidad gastronómica. Ingredientes típicos de la Amazonía, como el açaí, el tucupi, el jambu, el cupuaçu y el bacuri, forman parte de la gastronomía local y atraen a visitantes de todo el país. Esta riqueza de sabores hace que Belém goce de reconocimiento internacional como referente gastronómico.
Entre los lugares más emblemáticos de la capital de Pará se encuentra el Mercado Ver-o-Peso, una de las dos imágenes más representativas de la ciudad y uno de los mercados al aire libre más grandes de América Latina. El recinto reúne productos regionales, verduras, frutas, pescado y artesanía, lo que ofrece una experiencia auténtica de la cultura amazónica.
La religiosidad también reviste gran importancia para los habitantes. El Círio de Nazaré, que se celebra anualmente en honor a Nuestra Señora de Nazaré, reúne a miles de personas y está considerado como una de las mayores manifestaciones religiosas del mundo.
El clima predominante es el ecuatorial húmedo, caracterizado por altas temperaturas durante todo el año y elevados índices de precipitaciones. La presencia de dos ríos y de la selva amazónica contribuye al paisaje singular de la región y al fuerte vínculo de la población con la naturaleza.